El Santuario
 

    El Santuario de San Francisco es la célula más antigua del hospicio de San Biagio, donde el Santo solía alojarse durante sus visitas a Roma, desde 1209 en adelante. Jacoba de' Settesoli ayudó a Francisco para encontrar este refugio, en el hospital administrado por los Benedictinos de Ripa Grande.

    

A principios del siglo XVII, la célula estaba en peligro de ser arrasadas en la importante renovación de la Iglesia, obras ordenadas por el obispo Lelio Biscia, diseñado por el arquitecto Onorio Longhi. Los hermanos no estaban de acuerdo sobre las demoliciones y la suntuosidad de reestructuración, intervino en su favor el cardenal Mattei Protector del Orden, y según la leyenda, parece que el propio santo se apareció en sueños al Cardenal Alessandro Montalto Peretti, haya intervenido para evitar la destrucción de la célula sagrada, y luego llegada a nuestros días y conocida como el Santuario de San Francisco.

    Hasta el siglo XVII, el santuario consistía por la célula del Santo; la del compañero sirvió como sagrestiola. En 1603, con la acomodación del coro, era necesaria también la del Santuario, que fue ampliada por romper el muro entre las dos células que, como se ha dicho, entonces estarán en el punto de ser destinado a la desaparición, en el proyecto de Longhi.

    La disposición artística de la capilla fue terminada en 1698, junto con la de la sacristía, cuando las paredes de la habitaciòn de siglo XIII de Francisco se revistieron con una serie de amoblamientos en que son mezclados maderas magníficamente trabajadas con cortinas de Bernini. El altar y el gran relicario, como los armarios de la sacristía, son de los artesanos franciscanos dirigidos por el Fray Bernardo de Jesi.

    

    El santuario lo encontramos una vez fuera de la sacristía, a la derecha, antes de la puerta del coro. En la entrada hay una inscripción que recuerda la historia de la aparición del Santo en un sueño al Cardenal Alessandro Montalto Peretti.

    El altar, de madera de nogal, es la obra de ebanista franciscano Bernardino de Jesi (siglo XVII). El retablo en el centro, es el retrato de San Francisco en una tabla de Margheritone d'Arezzo que sustituye la pintura de Domenico Cerini, quien representó al santo de Asís, en el momento de contemplar a la Virgen.

    En las tablas laterales, entre una columna y la otra, son representados, los santos franciscanos Lodovico de Toulouse o de Anjou y Antonio de Padua, con el misterio de la Anunciación que tiene la Virgen a la izquierda y el ángel a la derecha.

    Un ingenioso mecanismo hace de altar movible, construido por el P. Tomás de Spoleto en 1708 y abre las puertas laterales del retablo y muestra ataúdes plateados que contienen los restos de los más grandes santos franciscanos, relicarios donados por el Gran Duque de Toscana, Leopoldo dei Medici.

    En la pared derecha es visible una piedra donde apoyaba la cabeza el Seráfico Padre San Francisco durante el sueño. En la pared trasera hay una vidriera realizada por Maria Letizia Giuliana Melis en 1926. En la pared izquierda en vez está colgado el cuadro con foto de Juan Pablo II arrodillado para rezar ante la imagen de San Francisco durante su visita a la parroquia de 1 de diciembre de 1991.