Historia de la Iglesia de San Francesco a Ripa
 

El Hospicio de San Biagio

    En los años 936 a 949, en el antiguo campo Bruziano, el Conte Benedetto de Campania construìa un impresionante monasterio benedictino, nombrado a los dos hermanos médicos SS Cosme y Damián (San Cosimato). Este monasterio, siendo parte de fundación de la reforma Cluniacense, hizo sentir su influencia en el distrito, y los monjes, riquìsimos por legados y donaciones, querían hacer esfuerzos en beneficio de los pobres peregrinos y enfermos, muchos en aquellos días, erigiendo un hospital para enfermos terminales.

    Ese hospicio-hospital, dedicada a San Biagio Obispo, fue erigido en el lado lejano de la antigua Naumachia de Augusto, cerca del Tíber (Ripa Grande) y que era importante para acomodar los peregrinos. Justo en ese hospicio fue recibido S. Francisco cuando llegó a Roma, según lo confirmado por los historiadores y cronistas de los primeros tiempos del Orden, y de los siglos entre XIV y XVII.

    Lo más probable es que el primer contacto entre el Santo y el hospicio de S. Biagio debe haber ocurrido ya en 1209. A un lado de la iglesia, por encima de la sacristía, se mantiene la celda que solía habitar el Santo cuando vivía en Roma. En 1223, fecha de su última venida, estaba activa en Roma una comunidad franciscana, pero el complejo que ahora es conocido como San Francisco a Ripa es la única residencia conocida en la ciudad. La renovación de la primera casa franciscana en Roma se produjo gracias a dos benefactores: Mujer Jacoba de' Settesoli y el conde Pandolfo de la Anguillara.

    Jacoba, que conocía y amaba el Santo, sin duda habrà presentado y recomendado lo mismo al Abad de San Cosimato y obtenudo de él unas habitaciones para Francisco y sus compañeros, que por su propia cuenta habrà pensado a arreglarlas con decoro.
 
El Protoconvento Romano

    El Conte Pandolfo de la Anguillara, en el momento en que la Iglesia con el contiguo hospicio pasò por orden de Gregorio IX en el  23 julio 1229 a los Franciscanos, tomò medidas de la expansión y adaptación de la Iglesia y del Hospicio. Un antiguo fresco, en la parte de atrás de la iglesia en frente de la puerta, representa el Conde, vestido de Terciario, que ofrecìa a San Francisco, la nueva iglesita.

    Pasada entonces la Iglesia a los Franciscanos, el Conte Pandolfo reconstruyó desde sus fundamentos la iglesita de San Biagio, o sea a la forma de una basilica romana añadì algunos pequeños ajustes según las necesidades de los franciscanos, dedicados no a la vida monástica, sino a la apostólica. El coro que se encontraba delante del altar fue colocado detrás del altar mismo, propio de acuerdo a la costumbre de los franciscanos.

    Las maravillosas pinturas de Cavallini, así como escenas de los Antiguo y Nuevo Testamento, recordaron la vida y milagros de San Francisco.

    El tabernáculo sobre el Altar Mayor originalmente se basò en el de la Basílica antigua.

    En el lado derecho de la Iglesia formó el primer convento franciscano de Roma.

 

 

Sucesivas ampliaciones y la estructura del siglo XVII

    Durante los siglos XIII, XIV y XV, con la excepción del Coro y el Altar Mayor de la Iglesia,no  han habido cambios considerables.

    Por el contrario, en el siglo XV, sobre todo después del movimiento reformatorio de la Observancia, San Francisco a Ripa experimentó un desarrollo considerable y se construyó el magnífico claustro a la derecha de la Iglesia, reducido más tarde en el siglo XVII después de la formación de las capillas de la nave derecha.

    En el siglo XVI ya encontramos indicado el cuerpo de las capillas de la izquierda.

    La capilla del Crucifijo, sacada por la extensión de la nave a la izquierda, fue construida por los señores de Cetra o Cetera antes del final del siglo XV; alrededor de 1560 fue construida y decorada la de la Inmaculada, mientras que las de la Anunciación y el Salvador (más tarde llamada la Piedad), respectivamente, fueron terminadas en 1560 y 1566.

    El coro, antes del retoque de 1603, tenía los asientos antiguos, ya existentes en frente del altar y se colocaban entre dos columnas similares a las del crucero.

    El suelo era todavía el primitivo, formado por un mortero de cal y grava, roto por losas de mármol que estaban para cubrir las tumbas.

    Un evento muy importante para la Iglesia y el Convento de San Francisco a Ripa es la transición final a los Padres Reformados franciscanos en 1579. Entonces se sintió la necesidad de transformar y ampliar, para dar la posibilidad a los nuevos habitantes de llevar a cabo de sus actividades con mayor intensidad. En primer lugar, surgió la necesidad de ampliar el coro, debido al aumento en el número de religiosos. Mientras Obispo Vipereschi comenzó en 1603 la enfermería, que desde la Plaza San Francisco se extendìa hasta la calle San Michele por más de 110 metros en el lado izquierdo de la iglesia, Obispo Lelio Biscia, del projecto por el arquitecto Onorio Longhi, quiso asegurar la ampliación del coro y la renovación del altar mayor. Este proyecto era enorme, además de la destrucción casi total del jardín, incluso el derrocamiento de la célula habitada por el Santo.

    Para tranquilizar a los frailes, que se opusieron a la suntuosidad excesiva, intervino el cardenal Mattei Protector de la Orden, mientras parece que el mismo Santo, aparecido en sueños al cardenal Montalto, haya intervenido para impedir la demolición de la sagrada célula, llegada a nuestros días y conocida como el Santuario de San Francisco.

    Los dibujos originales de Longhi se corrigieron y el Coro extendido sólo en detrimento del jardín, fue cubierto con una bóveda llegada a la altura de la nave central; alrededor de esto, en lugar de los asientos originales, fueron puestos otros de nuez y el Altar Mayor fue realizado todo de madera dorada.

    En el Altar Mayor  sigue siendo la vieja pintura de la Virgen en el centro, flanqueada por San Francisco y San Biagio, que luego fue reemplazada por una estatua de San Francisco.

    Paolo Guidotti pintò en los pilares laterales de San Juan Bautista y San Lorenzo con Ángeles adoradores del Santísimo Sacramento, mientras que en el frente del arco se admiraba el Padre Eterno. En el lado del Coro otros Ángeles en adoración completaron el embellecimiento del Altar Mayor. El proyecto se completó en 1608 y se mantuvo sin cambios hasta 1737.

    Desde 1600 hasta 1675, cuando también fue llamado el gran Gian Lorenzo Bernini para esculpir la estatua de la Beata Albertoni, Las Capillas de la nave izquierda fueron retocadas en la arquitectura y adornado con frescos de los artistas más talentosos de la época.

    En 1675 el Cardenal Lazzaro Pallavicini lanzó una grande limosna porque se reconstruiese la Iglesia desde sus cimientos. El arquitecto Mattia De Rossi fue nombrado para hacer planes para el nuevo arreglo de la fachada y de la Iglesia misma.

    La iglesia "anguillarana" no fue demolida completamente, sólo las bóvedas y la fachada fueron sustituidos totalmente, y construidas "desde cero" las capillas de la derecha, mientras que las magníficas columnitas que dividìan las naves y formaban el crucero se fortalecieron y sólo parcialmente ifueron ncorporadas en los actuales pilares. Todos los frescos del Cavallini desaparecieron, probablemente bajo los estucos que cubrían los nuevos pilares. Al final, mientras que los buenos monjes en su mayoría fueron capaces de salvar a su Iglesia, toda orientada hacia un sano realismo y humanismo, de la influencia renacentista, luego no conseguiron quedarla inmune de la influencia barroca.

    Hacia 1689 dichos trabajos habían terminado y había comenzado la formación de las capillas de la derecha, que se remontan precisamente en esos momentos. Debido entonces a las renovaciones profundas, acerca de la iglesia y siete de sus capillas, se impuso una nueva consagración, que tuvo lugar en 1701, a manos del Eminentìsimo Cardenal Sperelli de Asís.

 

 

Transformaciones posteriores

    De 1737 a 1746 el Altar Mayor fue destruido y reconstruido dos veces: el de Monseñor. Serpiente en madera dorada fue sustituido por otro de relleno. Consagrado en 1738, se trasladó allí la estatua de San Francisco que estaba sobre el altar a la derecha, junto a las antiguas indulgencias otorgadas con la bula de Clemente XII. Hubo también un lugar para la parrilla frontal y encima de las dos puertas laterales de mármol se colocaron dos Ángeles con candelero. Nada de esto tenía mucho placer a los religiosos, que en 1746 dieron tarea al conocido arquitecto franciscano Fray Secondo de Roma  de derribar el altar anterior y, con otro su diseño, para hacerlo de nuevo en mármol. En cuanto se completó el trabajo, fue de nuevo todo consagrado el 17 de septiembre de ese año.

    Las pinturas del Guidotti en los pilares laterales del arco desaparecieron y en apoyo de la estatua de San Francisco se colocó un Ángel, mientras que uno más pequeño a los pies del Santo tenìa en su mano derecha un cráneo y un libro.

    También hubo un cambio con respecto a los Altares laterales: el de la derecha fue dedicado a San Antonio y se metió la imagen del Santo, el de la izquierda está dedicada a Santa Jacinta Marescotti, y allí fue puesta la estatua de la Santa (1751).

    Mientras tanto estaba cierrandose el siglo XVIII, con movimientos de barrido de la Revolución Francesa e ya en el aire se podía oír el toque de la fuerte tormenta que se iba a romper en los órdenes religiosos.

    El 17 de mayo 1809 fue declarado muerto por Napoleón el Estado de la Iglesia y los religiosos de San Francisco a Ripa fueron tomados como víctimas principales. Más tarde, en 1849, los partidarios de Garibaldi echaron los religiosos y se acamparon en las paredes del Convento, dejando la iglesia cerrada; finalmente derribado definitivamente los Estados Pontificios, con la ocupación por las tropas del Piamonte en 1870, las Religiosas de San Francesco a Ripa tuvieron la notificación para abandonar el convento el 12 de noviembre de 1873.

    El Papa Pío IX gentilmente concediò al Padre Superior algunas habitaciones en Via de la Luz, donde podrían vivir seis monjes para el servicio de la Iglesia.

    Anteriormente, como trabajo de alojamiento, se han rehecho en 1866 los suelos de la Iglesia, en sustitución de los antiguos, con el mármol que podemos mirar hoy; despuès, en 1882, cuando fue beatificado el bendido Carlo de Sezze, la Cappella della Pietà veniva restaurata dall’architetto Paolo Belloni, la Capilla de la Piedad fue restaurada por el arquitecto Paolo Belloni, que mantuvo, por lo que pudo, los antiguos frescos.

    Los ùltimos cambios fueron la nueva balaustrada de mármol del Altar Mayor, colocada en 1931 y la desaparición de las puertas de hierro en diferentes capillas, el transporte en el Coro y la renovación del órgano y el traslado del Nacimiento de la Capilla de la Inmaculada a la de la Anunciación.